Calor, yo tengo calor, mi madre tiene calor, mi abuela tiene calor, mi hermano tiene calor. Hace calor, y quiero refrescarme, quiero una playa, una fuente, un estanque, una piscina. Quiero agua, agua fría, agua húmeda, agua cristalina, embotellada, incolora, inodora e insípida, H2O. Sombra, estoy a la sombra, bueno estoy en mi casa y no hace sol, pero si calor, y quiero una solución. Amor, quiero amor, quiero besarte, quiero sentirte, quiero abrazarte, te quiero. Y no estás, quiero que estés, que me prepares un té, no té no que no me gusta, quiero un café, cortado, con leche, de las dos leches, la mala no, que esa es apática, la condensada, esa sí, y azúcar con azúcar mucho azúcar. Después hacer el amor, y helado, quiero helado de chocolate, mucho helado, y nata, helado con nata, y chino, tengo ganas de ir al chino, con sus ventiladores o su aire acondicionado, quiero aire, frío, quiero pollo al limón, sin palillos, que soy torpe con cubiertos, y un paseo, después un paseo. Y cogerte la mano, agarrarte fuerte y que no te vayas, o no muy lejos, si a comprarme cosas si, si no, no. Quiero reírme, hacerte reír, sentirme bien, sentirme contigo. Tengo calor.
Quintero.
"Ojalá y muramos, sí, ojalá y sí, muramos"
miércoles, 22 de julio de 2009
sábado, 11 de julio de 2009
QUÉ RITMO TRISTE
Se escucha música de fondo… creo que lo llaman Calamaro. Las ondas entran como desganadas a través de mis oídos como una mujer distante, y no se instalan en mi cerebro, sino que pierden todo el sentido que tenían y retumban por las paredes de mi cabeza, haciéndome sentir culpable por el deber ignorado, por las malas decisiones, por mi repugnante forma de ser. Hoy no desayuné y anoche eran las cuatro de la mañana. Ya estaba muerto entonces. Me bebí dos cervezas, una detrás de otra, y entre trago y trago, aspiraba el humo de un cigarro en decadencia. Como todo. Busqué el abrazo de unas pastillas para dormir que no encontré en la cocina. Busqué el abrazo de mi hembra que no encontré al otro lado de la línea. Su voz me era hostil y extraña. Todo me había dado la espalda, pero aún tenía amigos (aparentemente). No, con total seguridad, aún tengo amigos. Cuando las cervezas y el tabaco se asentaron y la revolución estomacal que habían producido dio lugar al malestar y los sudores -y por ende, a las ganas de dormir-, sonreí. Al fin un poco de paz.
“Señora, qué ritmo triste…”
CASTRO
“Señora, qué ritmo triste…”
CASTRO
Etiquetas:
tristeza cerveza tabaco
viernes, 10 de julio de 2009
Un vodka con lima, por favor.
Concurrente americana y camiseta, vaqueros y zapatos negros. Tuburio, antro de mala muerte, puerta abierta sin recibimiento, oscuridad, tristeza, hedor. Malas compañias, buena musica, algo de Bob Dylan, rock and roll e incluso un poco de jazz. Alcohol, alcoholicos empedernidos, mesas de billar sin jugadores, sin tacos, sin bolas. Dianas a medio colgar, alguna droga dura, cocaina. Mesas rotas, sillas sin respaldo. Una barra que huele a desesperación, temor, orgullo. Patriotas de la libertad, sin sentidos varios, ni una voz, ni una discusión. Camarero tipico, clientela de siempre, sin forasteros, sin aglomeraciones. Whisky importado, cerveza de Malta. Algun resto de sangre, escopeta bajo la caja registradora. Poco dinero, mal ambiente. Faltas de ortografía.
Sex, Drugs and Rock & Roll.
Y una voz de repente, desde la oscuridad: "Un vodka con lima, por favor".
Quintero.
"Ójala y muramos, sí ójala y sí, muramos"
Sex, Drugs and Rock & Roll.
Y una voz de repente, desde la oscuridad: "Un vodka con lima, por favor".
Quintero.
"Ójala y muramos, sí ójala y sí, muramos"
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
