miércoles, 13 de mayo de 2009

Eruditos no tan devotos

Una vez, dentro del círculo de eruditos que nos reunimos de vez en cuando para debatir innumerables cuestiones existenciales y preguntas cruciales para entender al ser humano y la vida en general, surgió una conversación que desencadenó todo un proceso de creación y estructuración organizativa de ideas dentro de mi cabeza que planteé con impecable (aunque incomprendida) brillantez. Como suele decirse, y quiero trasmitirles esto a mis congéneres del círculo de eruditos, la subjetividad mató al gato. ¿La conversación que lo provocó todo? “No hay Rufles de queso en ningún sitio, sino una vez en el gimnasio”.
“¡Eso es improcente!” bramé enfurecido, al tiempo que desgarraba mi refinada camisa de lino dejando al descubierto mis gloriosos músculos. Quintero, para no variar, osó llevarme la contraria aun sabiendo que con un solo movimiento de bíceps podía partirle cada uno de sus frágiles huesecillos como si fueran diminutas ramitas. Por otro lado, Quechuatenga, el semidiós (mitad light, mitad dios) pronunció unas palabras que desataron toda mi furia: “Procede demasiado para tu entendimiento”. Y por sorprendente que parezca, lejos de borrar su cara con uno de mis hermosos y destructivos puños, le aclaré ciertas diferencias que existen entre nosotros.

“¡Procede demasiado para el número de detalles y matices tridimensionales que puedes captar tus gafas! ¿Sabes lo que eres con eso en la cara? Un pseudo-hombre,y Quintero también (lleva lentillas).
Necesitan de la tecnología para poder observar el mundo. ¡No son autosuficientes! Son ridículamente dependientes de la sociedad, por tanto, todos los hippies que llevan gafas son unos hipócritas, y ustedes, señores míos, no se quedan atrás.”

Dicho esto, cada uno recogió su copa indignado, nos despedimos con educación y marchamos a nuestros cálidos hogares a escribir nuestras memorias con la cólera apretada entre los dientes. Al día siguiente, nos reunimos de nuevo y reactivamos nuestra amistad con total normalidad tal y como especifica nuestro contrato amistoso.
Castro

martes, 12 de mayo de 2009

Quechuatenga, the man, the leyend.

Quechuatenga, nombre curioso, incluso cómico, pero bajo este seudónimo se esconde una figura de rasgos grecorromanos, de tal belleza que es capaz de eclipsar a cualquier supermodelo actual, de esos millonarios( de euros, que no de pesetas) y además es un espíritu libre más aun que el del único músico que escucha, Bob Marley.
Todo empezó el 4 de abril del año cero, en realidad fue el 1 de enero pero él es tan generoso y humilde que dejo que el Papa Gregorio XIII instaurara el calendario actual, modificando su nacimiento a unos meses mas tarde. A Qechua, como le gusta que le llamen en su circulo más íntimo y en la nobleza del siglo XVII, la única válida para él, ya que a la de los demás siglos las califica como: "!Paparruchas¡" e incluso cuando esta levemente crispado le añade a esto: "Nobleza buena, la del siglo XVII, como esta no he visto yo una in da life"(sí, además es bilingüe).

Después de este breve lapsus continuo, a Qechua le gusta la comida dulce y las bebidas saladas, le echa azúcar a la carne y sal a la "Cola", porque el esta en contra de las grandes marcas comerciales no bebe "Coca Cola", su única manera de hidratarse es la "Cola", la del Mercadona. También le gustan los coche rápidos y blancos, dice que es el color de la pureza, y para él no hay nada más puro que poner su cochazo "Jazael" como el lo llama, a 200 km/h por la calles de su ciudad, con la música a todo volumen y el flow fluyendo de sus bajos( y sí, me refiero a su pene).

Qechua disfruta con la sonrisa de un bebe, la risa de un niño, la carcajada del adolescente, el orgullo de un adulto y la ternura de un anciano. Pero también disfruta con la sangre derramada en la silla eléctrica tras la muerte de un asesino en serie, de hecho, gracias a su capacidad de extrapolarse de su cuerpo y viajar a cualquier lugar suele estar presente en todas las ejecuciones que puede, siempre y cuando no den su serie favorita en la televisión "Dawson's Creek". Odia el sexo, y todo lo relacionado con el, es totalmente asexual y a pesar de llevar vivo desde el principio de los tiempos(¡PANGEA!) no tiene descendencia, odia a las mujeres y sus vaginas y a los hombres y su pene, lo único capaz de excitarle es una buena tarde de pesca o una noche recortando fotos de Imanol Arias a la luz de las velas en su garaje junto a Jazael.

Qechuatenga es mucho más, pero ya les iré contando, que ahora mismo estoy cansadico y necesitaría horas y horas para escribir una milésima parte de la mejor persona del mundo, la creadora del cielo y del infierno y la que elimino el limbo. Y todo eso con un zarcillo en la oreja.

Ojalá y Muramos, sí ojalá y sí muramos.

Quintero