martes, 1 de septiembre de 2009

Eternos

Más eternos que un beso (de esos que te los dan y resucitan a un muerto). Deberíamos ser eternos. Han pasado cientos de días desde que nos juntamos impúdicamente y desde que, de manera accidental, nos enredamos y enredamos al resto en nuestra tela de araña de perversiones, humo, ojeras y sobre todo, risas prolongadas y sinceras. Y hoy por fin me di cuenta, rememorando lo eterno del sábado pasado; la ambulancia, la silla de ruedas, el suero… pero sobre todo, el conjunto global, dos palabras: ¡Qué Noche! Compañeros, hoy me di cuenta, somos Rock’n’Roll, somos reyes (con corona de caspa, pero reyes al fin), somos Eternos.
Desde mi perjudicado lecho artificial, eternamente,

Castro